Sin temor a equivocarme puedo decir que lo más interesante de llegar a esta altura del trayecto es que camino mas ligera. Me doy el lujo de solo transitar y disfrutar del recorrido, y es la mejor decisión que he podido tomar. El miedo con todos sus deberías se quedaron en algún lugar de un camino polvoso junto con todas esas pesadas cargas que torpemente decidí en algún momento arrastrar en la espalda. Ahora todos esos demonios que susurran en mi mente siguen por ahí mirando con atención el paisaje, he aprendido a convivir con ellos y por fin encontré la manera de hacerles callar y en ocasiones logro que miren atentos, curiosos y entusiasmados hacia lo que estamos experimentando. Hay ocasiones en que han aplaudido y se esfuerzan por cooperar alegremente para disfrutar de este bello todo.
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