Cuatro niñas juegan
merodeando lágrimas caídas.
En su pequeño cielo
cuatro pájaros celebran primaveras.
Andarán la tarde
abrigando sus algarabías
en las callejas mudas
habitadas por el silencio,
hasta rozar, como jugando
los bordes de las lágrimas,
y se convertirán en hombres
al brillo de su filo.
Volverán a navegar el vientre
de alguna mujer, beberán otra vez
saciando distinta sed.
Transitarán el horror de aviejarse
en la soledad feroz de los domingos,
habitarán el hielo de los abismos
sus alaridos, y sus vacíos.
Y entonces, de a una
se irán muriendo a solas.
Cien años después de aquella
ronda de juegos que yo viera.
Y quedara tan solo una mujer
que en sueños de amores
una y otra vez fue perdedora
mirara al cielo como siempre
y bebera por fin de un solo golpe
las estrellas aquellas
que navegaba
En cada estacion de su viaje
dio todo lo que el amor le pidio
recordando la promesa que
un dia le hiciera viajar
Ahora aguarda tranquila
mirando las olas del mar
tenia razon la cordura
ahora se esfuerza por retornar...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario