“Me siento exhausta”… fue el
pensamiento que lleno su mente mientras se acomodaba en aquel estrecho vagon
del tren. La tarde empezaba a caer y el
sol aparecia a mitad del cielo. SE
acomodo junto a la ventana y sus ojos contemplaron el hermoso paisaje. Las nubes cambiando su color blanco por un
amarillo matizado que se tornaba dorado, rojo.. anunciando el final del dia la
llegada de la noche. ..
El tren anuncio la partida… una
pequeña sacudida y después se inicio la marcha.
El peso del tren hacia lento el arranque y convertía la velocidad en un
suave arrullo que ahora le parecía tan familiar, tan acogedor. Respiro profundamente… el viaje iniciaba de
nuevo. Muy a su pesar, sabia que debía
continuar pues asi estaba escrito. Los
recuerdos aparecían en su mente como fantasmas desgarrados de tanto pensarlos
pues era necesario repasar el camino recorrido para evitar mas desatinos. Se había perdido en el viaje olvidando quizá
el objetivo.
El espectáculo del atardecer
borro el cansancio de su cuerpo. Disfruto hasta el ultimo minuto de ese
hermoso momento que siempre era igual
pero diferente . Caia ese hermoso sol
tras las colinas o las planicies, se hundía en el mar enrojeciendo las aguas o
se escondia simplemente tras una tarde de lluvia perdiéndose lentmente ente
nubes grises. Siempre majestuoso con la
promesa de volver y dando paso a la magnifica noche que extiende su manto negro
bordado de brillantes estrellas. Esas
estrellas que la hacían soñar, esas estrellas
que en tantas ocasiones logro alcanzar.
Flotar… navegar entre ellas hasta lograr arrancar un puñado y guardarlo
en el corazón…. Se perdió en el recuerdo
y floto por el espacio, reviviendo sensaciones. Capturo y revivió el recuerdo de la enigmatica
frecuencia del amor recorrer su piel. Se
hundió en el recuerdo con extasis, suspendida en el negro vacio de la noche
impulsada por una energía hermosa que la empujaba lentamente ayudándole para
alcanzar esa estrella….
El
tren se sacudió y la volvió a la realidad. Abrio los ojos y miro la noche
estrellada. Se quedo ahí, mirando la
nada… contemplando el cielo y las estrellas que un dia quiso robar. La noche era fresca, anunciaba la entrada del
invierno… se estremecio y miro su reflejo en el cristal. Su rostro de mujer madura, algunas canas se
asomaban en sus sienes, su rostro reflejaba las experiencias que el tiempo le
había regalado. Sus ojos mostraban aun
un brillo pequeño que tímidamente rebelaba que aun había ilusión. Cerro los ojos
y nuevamente, como en otras ocasiones los recuerdos llenaron su mente…

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