lunes, 8 de abril de 2013

LA CUARTA ESTACION



“Me siento exhausta”… fue el pensamiento que lleno su mente mientras se acomodaba en aquel estrecho vagon del tren.  La tarde empezaba a caer y el sol aparecia a mitad del cielo.  SE acomodo junto a la ventana y sus ojos contemplaron el hermoso paisaje.  Las nubes cambiando su color blanco por un amarillo matizado que se tornaba dorado, rojo.. anunciando el final del dia la llegada de la noche. ..
El tren anuncio la partida… una pequeña sacudida y después se inicio la marcha.  El peso del tren hacia lento el arranque y convertía la velocidad en un suave arrullo que ahora le parecía tan familiar, tan acogedor.  Respiro profundamente… el viaje iniciaba de nuevo.  Muy a su pesar, sabia que debía continuar pues asi estaba escrito.   Los recuerdos aparecían en su mente como fantasmas desgarrados de tanto pensarlos pues era necesario repasar el camino recorrido para evitar mas desatinos.  Se había perdido en el viaje olvidando quizá el objetivo.

El espectáculo del atardecer borro el cansancio  de su cuerpo.  Disfruto hasta el ultimo minuto de ese hermoso momento que  siempre era igual pero diferente .  Caia ese hermoso sol tras las colinas o las planicies, se hundía en el mar enrojeciendo las aguas o se escondia simplemente tras una tarde de lluvia perdiéndose lentmente ente nubes grises.  Siempre majestuoso con la promesa de volver y dando paso a la magnifica noche que extiende su manto negro bordado de brillantes estrellas.  Esas estrellas que la hacían soñar, esas estrellas  que en tantas ocasiones logro alcanzar.  Flotar… navegar entre ellas hasta lograr arrancar un puñado y guardarlo en el corazón….  Se perdió en el recuerdo y   floto por el espacio, reviviendo sensaciones.  Capturo y revivió el recuerdo de la enigmatica frecuencia del amor recorrer su piel.  Se hundió en el recuerdo con extasis, suspendida en el negro vacio de la noche impulsada por una energía hermosa que la empujaba lentamente ayudándole para alcanzar esa estrella….
El tren se sacudió y la volvió a la realidad. Abrio los ojos y miro la noche estrellada.  Se quedo ahí, mirando la nada… contemplando el cielo y las estrellas que un dia quiso robar.  La noche era fresca, anunciaba la entrada del invierno… se estremecio y miro su reflejo en el cristal.  Su rostro de mujer madura, algunas canas se asomaban en sus sienes, su rostro reflejaba las experiencias que el tiempo le había regalado. Sus ojos  mostraban aun un brillo pequeño que tímidamente rebelaba que aun había ilusión.  Cerro los ojos y nuevamente, como en otras ocasiones los recuerdos llenaron su mente…

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